Viaje de reencuentro hacia mi,
hacia mis sueños.
Volver al rio de la vida y encontrar
como un peregrino
la intensidad en el sendero,
las cestas con los frutos de la experiencia
el recogimiento y la contricción
como en una plegaria.
Viajo sin rumbo y sin destino,
a la deriva
concentrada solamente en ver
las imágenes del sueño.
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Están por supuesto, los Otros.
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Establecemos contacto.
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Aún cuando sus caras se esfumen en el tiempo,
me quedan sus miradas.
Aún cuando sus cuerpos
me convoquen a un presente vacio,
me queda el efecto
erizante
de alguna caricia especial
Aún cuando su voz se confunda entre todos
los sonidos del rio
me quedo con el hueco que
en mi nuca deja
la palabra que me fuera revelada
al oído.
