Archive for abril, 2008

30 abril, 2008

el objeto en el arte en épocas de puntos suspensivos

por gabriela victoria w

En un capítulo en Lo que vemos, lo que nos mira, Georges Didi-Huberman–que viene en el desarrollando el concepto de la huella-ruina— pone al mismo en relación con el concepto de aura de Benjamín.

Didí Huberman discrepa con Benjamín, no encontrando diferencias sustanciales entre ambos conceptos. A mi me interesó plantear una pregunta que remite a la construcción del objeto artístico y su relacion con el sujeto productor del mismo.

Partiendo del análisis del juego Fort Da Huberman, establece la relación entre el objeto y la formación del sujeto, explicando para ello como el objeto preferido del niño, “vive” o “vale”, “sobre un fondo de ruina”. Luego nos explica que en esos arrojares y deteneres que el niño le imprime, el objeto –al desaparecer de la vista del niño– se comporta como un muerto indiferente a él como sujeto “que solo volverá a salir del estado inerte en el próximo intervalo rítmico bajo la mirada del niño que le imprime movimiento”.

Didí Huberman, vincula el Fort da a un juego en donde el objeto se mantiene por la pérdida, y desde allí mira al niño, constituyendo al sujeto, el punto de abandono que deviene juego, la pérdida que siempre vuelve–y de la cual él habla, particularmente en este libro, a partir del análisis del acto de percibir y mirar imagenes. La imagen, para Didí Huberman nos devuelve a esta instancia depérdida, como respuesta a esa escisión original.

Este es el primer caso de construcción del Objeto y está  íntimamente relacionado a la construcción del Sujeto. Este objeto inerte al cual el niño imprime vida, en esos momentos de muerte e inercia, efectivamente, ruina. Sólo que en lugar de ruina a través de la cual ha transcurrido el tiempo — y está por lo tanto inscripta en la memoria–, es una ruina en compás de espera, en aparente estado de latencia de vida. La vida a la que será devuelta por el niño,  como si en lugar de estar cargada de pasado, lo estuviera de futuro.

Si es condición necesaria para que haya un Objeto la existencia del Sujeto (lo cual se infiere de lo anterior), y por lo tanto existe una distancia fundacional entre ambos, me pregunto en cuanto a la existencia de esta relación en el caso de ciertas prácticas artísticas nacidas a partir de utilizar el propio cuerpo como soporte , tales como la realización de cicatrices o cirgías para hacer arte, jabones realizados a partir de la grasa corporal del artista, o los disparos de bala promovidos como práctica artistica. El artista, en definitiva, operando como productor y soporte a ser lascerado, cicatrizado e incluso, baleado .

Cuál es en estas prácticas la distancia entre sujeto y objeto? Me cuesta verla. Donde esta el limite? Se desdibuja, desaparece. Es necesario que exista ese límite para que haya “obra” ? Es incuestionable a estas alturas, que el arte contemporaneo desdibuja los límites.  Los límites fundamentales, disciplinares, constituyentes. Hemos visto a artistas trabajar el objeto y transformarlo en un sujeto y de esto, tambien habla DD Huberman en su libro, cuando analiza el trabajo de Judd y Stella.

Asimismo, difícilmente nos preguntemos a que disciplina corresponde una obra, sencillamente porque nuestra percepción esta de a poco a poco siendo educada en la apreciación de este tipo de obras, en las cuales los bordes discplinares se diluyen, desparecen, o si están,  son para que el artista realice un comentario sobre ellos, o también de manera casi borrada, como ligera línea de puntos suspensivos.

Me pregunto si el desdibujamiento que opera en estos casos,  al quedar la representacion entretejida, entramada al sujeto y acortando hasta hacer desaparecer la distancia entre uno y otro nos empuja a la necesidad de cuestionar las ideas de objeto, representación y sujeto.

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26 abril, 2008

un mandala, un mapa de tu conciencia

por gabriela victoria w

El círculo es una forma muy poderosa para todos que se ha utilizado para representar la relación entre el individuo y el cosmos, y también como modo de resolver polaridades; por ejemplo, la imagen del ying y el yang, o los círculos de la salud de las culturas nativas, el sentarse a compartir una danza o charlar en círculo, o jugar a la ronda de niños, son todos círculos que tienen una impronta muy fuerte en nosotros. Digo nosotros, no me preocupo en explicar en quienes demasiado, porque esto es así de una manera u otra para todas las culturas, en distintas partes del mundo y a traves de los tiempos.

Existen formas artísticas realizadas dentro de un círculo que se denominan mandalas, palabra que significa en Sánskrito “círculo sagrado” . Los mandalas aparecen en todas las culturas en diferentes maneras sin embargo en general, cuando pensamos en mandalas éstos nos remiten al Tibet lo cual es de algún modo natural, ya que consideramos a la cultura tibetana–en la apreciación a la distancia– como una donde la práctica de la meditacion está fuertemente enraizada–al menos en sus monjes–, y el “Tibetan Buddhist Kalachakra” es tal vez el más reconocido mandala. En el budismo tibetano, los monjes son entrenados en la construcción de mandalas de arena, los cuales son utilizados como parte de ceremonias de iniciación tántrica como soporte de la mente , o representación de la encarnación espiritual de Buddha.

Los mandalas han sido utilizados por numerosas culturas en todo el mundo a través de los tiempos tanto como modo de curación en ceremonias sagradas, relacionados a aspectos de búsqueda espiritual; también los rosetones en las catedrales medievales pueden ser considerados como mandalas.

Carl Jung introdujo los mandalas en el Hemisferio Occidental, en su investigación de arquetipos y en su estudio de religiones asiáticas. Para Jung, los mandalas son proyecciones del estado de la persona en el momento, en el cual está haciendo el mandala. Una vez finalizado el mandala, podemos decir que ese estado, ha sido modificado. De este modo, hay en esta apreciación una referencia a un aspecto temporal de la imagen producida, la cual nos remite al pasado ya que la imágen es portadora de tiempo en sí misma.

Como herramienta de meditación, de autoconocimiento, de relajación, o simplemente como parte de una ejercitación para centranos, los mandalas son ampliamente utilizados en la actualidad. En la web, pueden encontrarse innumerables proyectos sobre mandalas de diversa índole: investigaciones, proyectos artísticos y educativos, e incluso proyectos globales sobre mandalas. Siguendo con los enlaces, les quiero dejar para ver estos sitios (en inglés) sobre dos aproximaciones modernas y diferentes al uso de mandalas: por un lado, un proyecto artístico, llamado Mandala Primitive Pop del artista Margi Gibb y por el otro, uno más cercano al arte terapia, sobre la creación de mandalas, escrito por la autora del libro Creating Mandalas, Susan Fincher.

sugerencia para un modo posible de realización de un mandala

Existen lugares donde se pueden descargar plantillas gratuitas de mandalas para imprimir y pintar, pero también, podés dibujar y pintar tu propia versión de mandala, basandote para ello en tus propios pensamientos, o en lo que vaya surgiendo en el momento en el que trabajás. Puede ayudar el formularte a vos mismo una pregunta, y hacer un mandala como un modo de resolución visual de un planteo o de un problema. Este ejercicio puede ayudarte a despejar la mente y encontrar una solución plástica que te permita una elaboración verbal más elaborada de tu planteo inicial.

Simplemente, deberías tratar de poner la mente en la mayor calma que te sea posible, tranquila de pensamientos, tal vez tomándondote un momento para respirar profundamente, y concentrarte en estar presente en el momento preciso en el que estás. Esto es, estar presentes con un único objetivo: la realización del mandala.

En general, las personas encuentran en la realización de un mandala, un efecto apaciaguante, lo cual es perceptible para quienes observamos trabajar a otros en mandalas. El círculo es el responsable de esto. El trabajar dentro de una forma circular produce un efecto calmante, relajante y de concentración. Es por ello que los mandalas se usan en educacion, con niños.

No es necesario contar con conocimientos artisticos especiales para realizar este ejercicio, y si bien los mandalas pueden ser muy complicados, el tuyo puede ser tan simple como quieras, o como te ayude el realizarlo. Si lo necesitás, podés concentrarte en la ejecución de las líneas, en el uso del color, o en el gesto de tu mano. Algunas personas, prefieren usar música para realizar estas actvidades, pero yo creo que así como no hay obras de arte visual neutrales, tampoco existe una música “comodín”. Esto implica que el utilizar música hará que ésta influencie tu trabajo. A lo mejor, si necesitás sonido, es mejor sustituírlo por sonidos naturales, y concentrarte en los sonidos que existen en tu casa, afuera, la calle, los autos que pasan, el agua o el viento. Buena suerte con tu mandala!

La Imagen Arriba de la entrada: tomada del libro Lo que vemos,lo que nos mira de Georges Didi-Huberman. Edit. Bordes Manantial. Año 2006.

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