el objeto en el arte en épocas de puntos suspensivos

por gabriela victoria w

En un capítulo en Lo que vemos, lo que nos mira, Georges Didi-Huberman–que viene en el desarrollando el concepto de la huella-ruina— pone al mismo en relación con el concepto de aura de Benjamín.

Didí Huberman discrepa con Benjamín, no encontrando diferencias sustanciales entre ambos conceptos. A mi me interesó plantear una pregunta que remite a la construcción del objeto artístico y su relacion con el sujeto productor del mismo.

Partiendo del análisis del juego Fort Da Huberman, establece la relación entre el objeto y la formación del sujeto, explicando para ello como el objeto preferido del niño, “vive” o “vale”, “sobre un fondo de ruina”. Luego nos explica que en esos arrojares y deteneres que el niño le imprime, el objeto –al desaparecer de la vista del niño– se comporta como un muerto indiferente a él como sujeto “que solo volverá a salir del estado inerte en el próximo intervalo rítmico bajo la mirada del niño que le imprime movimiento”.

Didí Huberman, vincula el Fort da a un juego en donde el objeto se mantiene por la pérdida, y desde allí mira al niño, constituyendo al sujeto, el punto de abandono que deviene juego, la pérdida que siempre vuelve–y de la cual él habla, particularmente en este libro, a partir del análisis del acto de percibir y mirar imagenes. La imagen, para Didí Huberman nos devuelve a esta instancia depérdida, como respuesta a esa escisión original.

Este es el primer caso de construcción del Objeto y está  íntimamente relacionado a la construcción del Sujeto. Este objeto inerte al cual el niño imprime vida, en esos momentos de muerte e inercia, efectivamente, ruina. Sólo que en lugar de ruina a través de la cual ha transcurrido el tiempo — y está por lo tanto inscripta en la memoria–, es una ruina en compás de espera, en aparente estado de latencia de vida. La vida a la que será devuelta por el niño,  como si en lugar de estar cargada de pasado, lo estuviera de futuro.

Si es condición necesaria para que haya un Objeto la existencia del Sujeto (lo cual se infiere de lo anterior), y por lo tanto existe una distancia fundacional entre ambos, me pregunto en cuanto a la existencia de esta relación en el caso de ciertas prácticas artísticas nacidas a partir de utilizar el propio cuerpo como soporte , tales como la realización de cicatrices o cirgías para hacer arte, jabones realizados a partir de la grasa corporal del artista, o los disparos de bala promovidos como práctica artistica. El artista, en definitiva, operando como productor y soporte a ser lascerado, cicatrizado e incluso, baleado .

Cuál es en estas prácticas la distancia entre sujeto y objeto? Me cuesta verla. Donde esta el limite? Se desdibuja, desaparece. Es necesario que exista ese límite para que haya “obra” ? Es incuestionable a estas alturas, que el arte contemporaneo desdibuja los límites.  Los límites fundamentales, disciplinares, constituyentes. Hemos visto a artistas trabajar el objeto y transformarlo en un sujeto y de esto, tambien habla DD Huberman en su libro, cuando analiza el trabajo de Judd y Stella.

Asimismo, difícilmente nos preguntemos a que disciplina corresponde una obra, sencillamente porque nuestra percepción esta de a poco a poco siendo educada en la apreciación de este tipo de obras, en las cuales los bordes discplinares se diluyen, desparecen, o si están,  son para que el artista realice un comentario sobre ellos, o también de manera casi borrada, como ligera línea de puntos suspensivos.

Me pregunto si el desdibujamiento que opera en estos casos,  al quedar la representacion entretejida, entramada al sujeto y acortando hasta hacer desaparecer la distancia entre uno y otro nos empuja a la necesidad de cuestionar las ideas de objeto, representación y sujeto.

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